Los rendimientos de los fondos se encuentran entre los más altos del mercado.
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- Facilidad de Acceso para Pequeños Ahorristas
Los FCI permiten que los pequeños inversores participen de la compra y tenencia de determinados instrumentos financieros a cuales les sería imposible acceder por sí solos.
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Para el inversor, la colocación de dinero en un FCI y el seguimiento posterior de su inversión es una tarea muy sencilla y muy cómoda.
Cada vez que quiera saber el monto de su inversión sólo deberá multiplicar el valor de la "cuotaparte" por la cantidad de "cuotapartes" que posea.
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Al comprar cuotapartes de un FCI la persona está invirtiendo en los activos que componen la cartera del Fondo (acciones, bonos, depósitos a plazo, etc.). Estos activos son en realidad, y por carácter transitivo, el destino final de la inversión de dicha persona.
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En términos de administración financiera, una inversión es eficiente en la medida que la rentabilidad sea la más alta posible para un nivel dado de riesgo.
Para poder tomar este tipo de decisiones el inversor debe recabar y analizar un conjunto importante de información, tarea que naturalmente es costosa.
En el caso de los FCI, los administradores son quienes realizan dicho análisis y deciden en consecuencia.
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Los FCI son una alternativa sumamente líquida de inversión, siendo en algunos casos más líquidos que los activos que constituyen su objeto de inversión.
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- Practicidad y Transparencia
Los FCI son una alternativa de inversión fácil de seguir porque el valor de cuotapartes se publica en medios masivos.
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Los FCI se encuentran regulados y bajo la supervisión de la Comisión Nacional de Valores, lo cual implica que están sujetos a los requerimientos de información que la misma les haga, como así también, a las inspecciones que aquella determine.
Claramente, esta situación implica una mayor seguridad para el inversor.
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Como dice la Ley, los Fondos son un condominio indiviso que contablemente están separados de la Sociedad Gerente y la Sociedad Depositaria. Esto es así porque la Ley obliga a llevar libros rubricados por separado, tanto a la Sociedad Gerente y a la Depositaria, como a cada Fondo.
Como consecuencia de esto, los Fondos se hallan protegidos de los problemas que pudieren tener estas dos sociedades.
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